Calma ¿dónde estas?

by - martes, noviembre 26, 2013

Sí, sí, ayer hubo temblor. Pero es la primera vez que siento uno de esa intensidad desde que nació Antonella. En realidad es el primer sismo fuerte que siento desde hace mucho tiempo y es que cuando nos casamos, nos mudamos a un primer piso y aquí los temblores pasan casi desapercibidos (gracias a Dios y a todos los santos!). Así que casi todo el embarazo y los 9 meses que tiene Anto, o no he sentido los sismos o los he sentido en mucha menor intensidad, lo cual me permitía mantener la calma.

Ayer el tema cambió. Para que entiendan un poco, yo le tengo pánico, o mejor dicho, TERROR a los temblores. Soy de las que sale gritando y corriendo despavorida, soy de las que corre por su vida y desde la puerta les grito a todos que bajen o salgan o se apuren, lo que se me ocurra en ese momento. 


Recuerdo que la única vez que intente mantener la calma y pensar "ya va a pasar" fue en el terremoto de Pisco del 2007. Pensaba "ahorita termina", "ya pasa" pero la tierra cada vez se movía más y más fuerte hasta que me di cuenta que no era un simple temblor. Grité, lloré y cuando vi esas luces rojas en el cielo y se fue la energía eléctrica, casi me desmayo (toda una drama queen! lo sé!). En mi defensa puedo decir que ver a todas las personas arrodillas en el piso rezando (todos ateos confesos)  y otras gritando "Dios, aplaca tu ira" y "Es el fin del mundo" no me fue de ayuda. Recuerdo mirar mi casa esperando a ver que se venía abajo primero, hasta que finalmente todo terminó.
Ayer el tema fue así, me acababa de sentar a almorzar y saqué mi cel para revisar el twitter. Leí la frase "se registró sismo de 5.8 en Tumbes" y, acto seguido, la tierra se empezó a mover. Corrí por Antonella, pues mi abuelita la tenía en brazos y fuimos directo a la puerta. Fue la primera vez que me asusté, me olvidé el cel y las mantas (mi única reacción en los temblores esa agarrar mi celular, para poder comunicarme con mi familia después, y sujetar una manta, colcha, edredon o lo que sea que encuentre en mi camino). El terror se apodero de mi y lo único que quería era salir de casa. Y la calma?? Cuál calma?!?!?! Mi lema de tratar de mantener la tranquila para no pasarle mis miedos a Antonella, se fue al tacho en un dos por tres. Espero de todo corazón que la próxima pueda mantener un poco más la calma. Al menos no grité ni lloré ni me desmayé, así que lo considero como un progreso. No importa lo que digan!


Tener una mochila de emergencia en casa no es mala idea, sobre todo si hay pequeños en casa

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