De Dylan, para tí

by - domingo, febrero 02, 2014

Este 14 de febrero se celebrará "Un billón de Pie". Miles de personas manifestándose en contra de la violencia contra la mujer. Jason Day, uno de los principales voceros de esta campaña, puso un enlace en su timeline que captó toda mi atención.

Dylan Farrow fue una de las hijas adoptivas del matrimonio entre el cineasta Woody Allen y la actriz Mia Farrow. Hace muchos años, él fue acusado de abuso sexual contra ella. El tema se hizo mediático, se olvidó, luego él se casó con otra de sus hijas adoptivas, triunfó profesionalmente y hace unas semanas fue homenajeado en los Globos de Oro por su trayectoria. Está por demás decir que dicho homenaje fue controversial y generó que el hijo de Woody Allen lancé su voz de protesta vía twitter. El día de ayer se publicó una carta abierta de Dylan, aquí se las dejo (disculpen la traducción que puede no ser exacta):

“¿Cuál es tu película favorita de Woody Allen? Antes de responder, debes saber esto: cuando yo tenía siete años, Woody Allen me tomó de la mano y me llevó a un armario débilmente iluminado en el segundo piso de nuestra casa. Me dijo que me acostara sobre mi estómago y jugara con el tren eléctrico de mi hermano. Luego me agredió sexualmente. Me habló mientras lo hacía, susurrando que yo era una buena chica, que era nuestro secreto, con la promesa de que iríamos a París y que sería la estrella de sus películas.


Desde que tenía memoria, mi padre me había estado haciendo cosas que no me gustaban. No me gustaba que a menudo me apartara de mis hermanos y mi madre para estar a solas con él. No me gustaba cuando pegaba su pulgar en mi boca. No me gustaba meterme a la cama con el, debajo de las sábanas cuando él estaba en ropa interior. No me gustaba cuando ponía su cabeza en mi regazo y respiraba y exhalaba. Hubiera preferido esconderme bajo la cama o encerrarme en el baño para evitar esos encuentros, pero siempre me encontraba. Estas cosas sucedieron tan a menudo, de forma tan rutinaria, tan hábilmente escondidas de una madre que me habría protegido de haberlo sabido, que yo pensé que era normal. Pensé que así era cómo los padres adoraban a sus hijas. Pero lo que me hizo en el ático se sentía diferente. No podía mantener el secreto.

Cuando le pregunté a mi madre si su padre le hizo a ella lo que Woody Allen me hizo a mí, sinceramente, no sabía  la respuesta. Tampoco sabía la tormenta de fuego que desencadenaría. No sabía que mi padre usaría la relación que tenía con mi hermana para ocultar el abuso del que fui victima. Tampoco sabía que acusaría a mi mamá de haber sembrado la historia en mi cabeza y llamarla mentirosa por defenderme. No sabía que tendría que contar mi historia una y otra vez, doctor tras doctor, quienes me presionaban para ver si mentía como parte de una batalla legal que no entendía. En un punto mi madre me sentó y me dijo que no me metería en problemas si es que estaba mintiendo pues podía retractarme. No podía. Yo no mentía. Pero las acusaciones de abuso sexual contra un poderoso se evaden más fácilmente. Había expertos dispuestos a atacar mi credibilidad. Habían doctores dispuestos a ocultar el abuso en un niño.

Después que una audiencia de custodia le negó los derechos de visita, mi mamá decidió no continuar con los cargos criminales, a pesar de haber causas probables por el estado de Connecticut, debido a, según las palabras del fiscal, la fragilidad de un niño abusado. Allen nunca fue condenado por ningún delito. Que él se saliera con la suya me atormentó mientras crecía. Estaba desolada por la culpa, de que yo había permitido que él estuviera cerca de otras niñas. Me aterrorizaba ser tocada por hombres. Desarrollé un desorden alimenticio. Empecé a cortarme. Todo esto es peor en Hollywood. Todos excepto algunos (mis héroes) se hicieron de la vista gorda. Es más fácil aceptar la ambigüedad, decir "quién puede decir que pasó", pretender que todo estaba bien. Actores lo alaban en premiaciones. Los canales lo ponen en TV. Críticos lo ponen en revistas. Cada vez que veía la cara de mi abusador – en un cartel, en una camiseta, en la televisión – sólo podía ocultar mi pánico hasta encontrar un lugar para estar sola y desmoronarme.

La semana pasada, Woody Allen fue nominado a su más reciente Oscar. Pero esta vez, me negué a desmoronarme. Por mucho tiempo, la aceptación de Woody Allen me silenciaba. Lo sentía como un regaño personal, como si los premios y halagos fueran una manera de decirme que me calle y me vaya. Pero todos los sobrevivientes de abuso sexual que me contactaron - para apoyarme y compartir sus temores de seguir adelante, de ser llamados mentirosos y de decirles que sus recuerdos no son de ellos- me dieron una razón.

Hoy me considero afortunada. Estoy felizmente casada. Tengo el apoyo de mis maravillosos hermanos. Tengo una madre que halló, dentro de ella, la fortaleza para salvarnos del depredador que estaba dentro de casa. 

Pero otros todavía están asustados y vulnerables, sin saber si tendrán el coraje de decir la verdad. El mensaje que les envía Hollywood importa.

¿Y si hubiera sido tu hijo, Cate Blanchett? Louis CK? Alec Baldwin? ¿Y si hubieras sido tú, Emma Stone? ¿O bien, Scarlett Johansson? Me conociste cuando era una niña, Diane Keaton. ¿Te has olvidado de mí?

Woody Allen es un testimonio vivo de la forma en que nuestra sociedad les falla a los sobrevivientes de asalto sexual y abuso.

Así que imagina a tu hija de siete años de edad, siendo llevada a un ático por Woody Allen. Imagínate que ella pasa toda su vida sintiendo náuseas ante la mención de su nombre. Imagina un mundo que celebra su torturador.

¿Puedes imaginar eso? Ahora, ¿cuál es tu película favorita de Woody Allen?"

Fuente: New York Post

Por qué posteo esto? Porque a veces, por más triste y difícil que sea, necesitamos recordar que este tipo de abusos son más frecuentes de alguien cercano a nosotros (un familiar, un amigo). Que estas cosas que salen en tv o en películas pasan más a menudo en nuestro entorno de lo que creemos. Porque soy mujer, porque tengo una madre, una abuela, una hermana, primas, sobrinas, ahijadas, amigas, porque tengo a mi hija a quien deseo que jamás pueda ocurrirle algo así, pero si llegara a pasar quiero que sepa que la defenderé de todo aquel ser asqueroso que, tan solo, intente maltratarla. Una niña que no deseo firme una carta similar cuando sea grande. 

Este no es un tema agradable pero es la realidad. Es la realidad de nuestra ciudad, de nuestros país, del mundo entero. Y necesitamos hacerle frente. Necesitamos hacernos respetar y no permitir ningún tipo de abusos, ni en casa ni en el trabajo ni cuando caminamos por la calle y algún idiota nos dice frases que no solicitamos porque nos pusimos un short o un polo escotado o, como en mi caso, porque me puse tres capas de ropa encima pero igual dicen obscenidades.



Y si en algún momento pasan por algo similar, necesitan saber que no están solas. Hay personas que pueden ayudarlas. Mantener silencio no es la solución. Y si finalmente te sientes con ganas, ponte de pie este 14 de febrero contra la violencia hacia la mujer.

Por último, ya pensaste cuál es tu película favorita de Woody Allen?


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