De vomitadas y otros

by - viernes, marzo 28, 2014

Pasamos un día lindo con Anto en un evento al que nos invitaron. Por la hora. trafico y demás, decidimos irnos en taxi. Paramos un carro nuevo, nos dieron la tarifa que consideramos razonable y nos subimos. Como le dio hambre durante el evento le dimos su biberon de leche y luego siguió gateando por aquí y por allá hasta la hora de irnos.

Durante el camino nos encontramos con que el tráfico iba aumentando poco a poco, el carro paraba y arrancaba, paraba y arrancaba. Por suerte el taxista conocía rutas y podíamos evitar un poco el tráfico sin demorar mucho. A menos de 20 minutos de la casa, finalmente Antonella se quedó dormida, asi que la cargue y la acurruqué mientras dormía. De un momento a otro toció una vez, toció otra más y ¡HORROR! devolvió toda la leche que había tomado. Lo único que atiné a hacer fue tratar de aguantar todo el "huaico" con mi ropa (¿les dije que el auto del señor era nuevo?). Felizmente estaba con mi mamá así que ella me ayudó, trató de sostener algo con la manta que teníamos pero fue imposible evitar que manchara el carro, a mi y, obviamente, a ella misma. El taxista se detuvo para ver que es lo que había pasado, obviamente estaba preocupado por su auto y yo no sabía como hacer para que no viera la magnitud del daño. Le mentí una y mil veces diciendole que todo me había caido a mi y que no pasaba nada con el auto más alla del fuerte olor. A este punto Antonella había caido casi desmayada en mis brazos y eso me asustaba más, mi mamá me decía que era normal y que no me preocupara.

Limpiamos el auto como pudimos mientras el señor renegaba y trataba de ir lo más rápido posible. Al llegar a casa bajé con Antonella y mi mamá se quedó en el auto tratando de limpiar, le pasamos el ambientador para que baje un poco el olor. Al final el taxista nos pidió disculpas por su actitud y nos contó que una semana atrás una señora había subido con un niño y este vomitó en el carro, la señora ni limpió el auto ni le importó ni nada. El pobre señor tuvo que llevarlo a lavar y ahora mi enana vomitona le bautiza el auto otra vez. Nos dio las gracias por ayudarlo a limpiar y se fue.

Ahora tocaba despertar a Anto para meterla a la ducha. Después del baño, ella seguía feliz como siempre. Saltando y brincando como si nada hubiera pasado, con más energía que nunca y con hambre, sí ¡CON HAMBRE! Todo esto me hizo recordar que de niña me enfermaba muy seguido cada vez que viajaba en carro, ahora rezo con todas mis fuerzas para no pasar por lo mismo que pasó mi mamá.

Supongo que no es agradable leer un post de vomitos pero, es parte de nuestra vida ahora que somos mamás ¿no? Disculpen si no hay una foto pero como imaginarán en ese momento no estaba para "fotos pal feis" y no creo que nadie quisiera verla jajajaja

Y ustedes, ¿han pasado por algo similar?

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