Achis, achis, cof, cof

by - domingo, abril 20, 2014

Cuando Anto nació decidí prepararme mentalmente para los accidentes. Sabía que no importaría cuánto tiempo haya estado al pendiente de ella, solo bastaría con cerrar los ojos un par de segundos y sería suficiente para que tenga un encuentro cercano del tercer tipo con el suelo y ¡PUM! Efectivamente eso pasó (acá les cuento), y a pesar de todo, considero que estuve bastante tranquila. Siempre me he repetido una y otra vez "si se cae, tienes que estar tranquila, ponerte a llorar y gritar con ella no ayuda en nada", "si se cae y se le rompe un diente, todavía son de leche", "si se corta, cicatrizará muy rápido", "si le queda cicatriz, aún es pequeña y puede desaparecer, así como las tuyas", "si se rompe algo, los niños se recuperan increíblemente rápido", puede que no todo sea cierto pero me ha ayudado mientras tanto. El detalle es que no me preparé para las enfermedades, así que si tengo que comparar la recién caída de Anto con las veces que ha estado enferma, me siguen pareciendo peor los resfriados.

Verán, la primera vez que Anto se resfrió tenía tan 7 meses. Comenzó con un resfriado simple y luego el tema empeoró. Cada vez que tosía, se ahogaba y le venía tos al mismo tiempo, como se imaginarán, yo era un manojo de nervios. No dormía porque ella misma se despertaba, pero debo confesar que a pesar de todo, ella jamás perdió la sonrisa. Sacarle los mocos era horrible! No sé a ustedes pero el sacamocosme sirvió un montón, aunque tenía que ayudarme con un hisopo y papel higiénico. Obviamente Antonella lo odiaba a morir, basta verlo y empezaba a llorar. Fueron días terribles, nadie dormía, estaba semi sentada todo el tiempo, fatal! Me preocupaba que pudiera hacer fiebre en cualquier momento y no me de cuenta,  o que se ahogara mientras dormía. Le miraba los oidos a cada rato y andaba pendiente si se agarraba las orejas porque podía darle una infección o dolerle o que sé yo. Tenía todo listo para salir corriendo a la clínica en caso le diera fiebre y el panadol no hiciera nada.

Los resfriados pasan, lo sé, pero caray como nos preocupamos ¿no? La pasamos mal y probablemente hasta peor que nuestros bebes. Tal vez tú bebe está malito y, al igual que Anto, no pierde la sonrisa. Así que mucha fuerza y mucho amor para nuestros enanos, que lo más probable es que se engrían más y quieran muchos apapachos. A cuidarlos mucho con el cambio de clima y a cuidarnos nosotras mismas, que a veces sin querer nos resfriamos y los terminamos contagiando a ellos.

Antonella super resfriada con 7 meses.
Tosía, estornudaba y se ahogaba, pero no perdía la sonrisa
Foto sacada de mi instragram @mamayoelblog


Un beso!





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