Inocente madre primeriza

by - jueves, junio 19, 2014

El fin de semana pasado, Anto y yo nos fuimos de rumba. Bueno, no de rumba, de fiesta. Ni tan fiesta fiesta, en realidad fue fiesta infantil pero vale ¿no? Bueno, como después de mucho tiempo me iba a encontrar con amigas, aprovecharíamos la ocasión para conversar. Algo que no habíamos hecho en mucho tiempo y lo necesitábamos! Por esto le dije a mi esposo que iría sola, y es que si me acompañaba, en mi afán de no dejarlo solo, no podría conversar tranquila. Y así, pequé de inocente, me las di de "macha" y fui sola con Anto.

La fiesta empezaba a las 5 de la tarde, así que nos alistamos y salimos de casa. A los 10 minutos en el taxi Anto toce una vez y (¡oh desgracia!) vomitó. Se manchó ella, me manché yo y el olor, ay Dios, el olor! Le pedí al señor que por favor nos regresara a la casa y él accedió pero nos cobró doble (no había de otra). Tuve que volver a bañar a Anto y bañarme yo. Tuve que ir a mi opción "B" de looks para ella y no porque fuera más feo, sino que le quedaba más grande. No había de otra, así se lo puse. Una dobladita por aquí, otra por allá y casi casi no se notaba. En cuanto, a mi ni que decir, me puse lo primero que encontré.

Llegamos como a las 6, pero bueno, llegamos al fin y al cabo! Saludamos, explicamos nuestra tardanza e inmediatamente vi a una de mis amigas correteando a su hijo, en ese momento me percate de mi inocencia. ¿En qué momento se me ocurrió pensar que nuestros hijos nos dejarían conversar tranquilamente? Cada vez que lo pienso me da risa. Si ese día nos pudimos decir un par de cosas fue mucho, todas corríamos en direcciones distintas detrás de nuestros hijos. Antonella cargó baterías a morir, quería entrar a todos los cuartos, quería comer lo que yo comía, quería tomar lo que yo tomaba, quería subir las escaleritas de la entrada, se rodó dichas escaleritas (felizmente no se golpeó), levantaba el toldo para ver que había más allá, quería abrir la reja y salir a la calle .... no saben! Sude más que en el gimnasio y terminé con la paciencia hecha trizas.

No pude tomarle una sola foto, el esposo de mi amiga me hizo el favor de sacarle una fotito. Sonrió dos segundo y se fue corriendo, el resultado aquí!


Y ustedes, también pecaron de inocentes?





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