Cuando no sabes que los enferma

by - miércoles, octubre 28, 2015

Estoy segura que muchas mamás están de acuerdo conmigo y saben que no hay nada peor que ver a tu hijo enfermo. Bueno lo peor no es saber que está enfermo, es no saber que tiene exactamente.

Hace bastante tiempo Antonella viene presentando un problema en sus manos, algo que inicialmente pensamos que se trataba de una simple alergia. Sin embargo, nos dimos cuenta que de simple no tiene nada.

Todo esto empezó hace varias semanas, Anto empezó a presentar algunas pequeñas ronchas en el cuerpo. Hasta ahí supusimos que le había aparecido una alergia lo cual no era nada sorpresivo pues madre alérgica + padre alérgico, era obvio el resultado! Mientras iban desapareciendo las ronchitas de su cuerpo iban a apareciendo algunas burbujitas de agua en sus manos. Estas fueron aumentando poco a poco y conforme iban avanzando le iban picando más. Al rascarse se le formaban pequeñas heridas en las manitos. Así llegamos al primer doctor donde le recetaron un jarabe para la alergia y le recomendaron que se siga echando su hipoglos porque le calmaba la picazón.



Mientras tomaba su jarabe, todo iba bien y pensamos que ya había pasado todo. A los días empezó todo pero con un pequeña diferencia, un dedo de cada mano empezó a hincharse y la piel estaba poniéndose dura. Pensé que podrían ser honguitos y no alergia como nos habían dicho. La llevamos a un dermatólogo y nuevamente nos dijo que solo se trataba de una alergia. Nuevamente le dieron otro jarabe para la alegría y nos dijeron que solo le apliquemos hipoglos. Como en casa sabemos un poco de medicina preguntamos porque no aplicarle corticoides y el medico que nos dijo que no porque era muy pequeña. 2 días después Antonella amaneció con las manos terriblemente rojas, la piel se le cuarteaba de lo seca y dura que estaba y las burbujas de agua estaban presentando materia. Así que la llevamos nuevamente a otro médico a donde por primera vez nos cambiaron un poco el panorama. Ya no solo era alergia sino que Antonella presenta un problema en la piel y la tiene muy reseca por esto empeora todo el tema de la alergia. Encima el hipoglos estaba contraindicado porque tiene oxido de zinc, la reseca aún más (Ojo! no es que esta marca sea mala, solo que para el problema que presenta mi gorda, no es recomendable). Esta vez sí le recetaron corticoides para curarle las heridas y otro jarabe para la alergia. Por primera vez todo parecía que iba mejorando. Su piel empezó a mejorar, nuevamente esta más suave, ya no estaba toda roja, la heridas desaparecieron, parecía que íbamos por buen camino. A penas acabo el tratamiento de la crema y el jarabe y todo empezó nuevamente.

Así que paseamos entre médicos, diagnósticos, cremas, jarabes, exámenes, más médicos, más jarabes, más cremas y más exámenes. Un médico dice una cosa, da su diagnostico, sus medicinas, sus cremas, sus shampoos. Luego viene otro con otra idea en mente, nos dice que todo lo que compramos y lo que gastamos, no sirve o que en el peor de los casos empeoraron la situación. Nos da una receta completamente nueva y así la plata nuevamente se va al tacho. Los medicamentos hacen efecto, todo más o menos desaparece, pero luego todo regresa. Y así va el círculo vicioso en el que andamos últimamente. Y es que definitivamente una cosa es ver a tu hijo enfermo y saber que tiene, que medicinas son las adecuadas y que no hacer para que no se vuelva a enfermar. Y otra muy distinta ir a ciegas, no saber que tiene, no saber que hace que se enferme más, no sabes que hacer y que no hacer.

Por suerte la más tranquila y relajada es Antonella. Colabora con los doctores, con los chicos de laboratorio, con las enfermeras. Cero miedos, cero fobias. No se queja de nada, excepto cuando tiene hambre. De vez en cuando pide que le rasquen la mano o que le soben sus manitos pero fuera de eso, ella siempre tiene una sonrisa en la carita.

El último diagnostico que tenemos es una alergia que se complica con la dermatitis atópica que tiene Anto. Además tenemos otro diagnostico extra oficial de la posibilidad de saber que todo esto se ha ocasionado por una vacuna que le pusieron a Anto de bebé, pero sinceramente aún no queremos ir por ese camino y queremos agotar la posibilidad de que efectivamente se trate de una alergia.

Mientras ya tenemos pendiente una cita con un dermatólogo para el mes de noviembre (pueden creer que la cita la pedimos en setiembre y nos la dieron para noviembre!!). Estamos contactando otro dermatólogo y viendo laboratorios que hacen exámenes para las alergias a ver si nos dan alguna respuesta

¿Ustedes han pasado por algo similar?


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